MUJER
Ah! Mujer
tú que sufres en silencio
no
demuestras a nadie lo que sientes
la
desdicha ha tocado a tu puerta, y a los demás
respecto a tu felicidad tan solo mientes.
Les
das cobijo y amor a tus hijos
¿pero
quién a ti te ha de consolar?
y
antes de pedir algo a cambio,
en
silencio pides por los demás. . .
Cuando
una lágrima quieres derramar,
contienes
las ganas, levantas la cabeza,
tu
mirada firme está
para
así tu dolor no demostrar.
Ah!
Mujer tú que sufres en silencio
en tu
corazón guardas los más gratos recuerdos
y en
tu mente los más viles desprecios.
Los
regalos más hermosos que la vida te ha dado,
con
el más fuerte de los dolores te los han otorgado,
y así
humilde y sumisa, los recibes con una gran sonrisa.
Tú
que siempre has luchado por obtener lo mejor,
En tu
camino sólo has recibido lo peor.
Y de los golpes que por cobardía te han
propinado
aun
más fuerte de ellos te has levantado.
Ah!
Mujer tú que sufres en silencio
tu fortaleza
y tu serenidad quien la tiene!
durante
la tormenta más fuerte
nadie
te ve llorar y gritar.
Déjame
decirte que eres una mujer ejemplar
porque
aunque la fe hayas perdido demuestras
que
siempre hay que rezar. . .
Después
de todo lo que has vivido por tu constancia
y
dedicación, tu esfuerzo por ser mejor,
es el
ejemplo que le dejas al mundo:
“Deben
hacerlo todo con amor”
Ah!
Mujer tú que sufres en silencio
no
guardas nada para ti,
Solamente
tomas las sobras,
y
nunca pides más de lo que tienes allí.
Has
de saber que tus poderes son inquietantes
ya
que con una mirada penetrante
los
problemas más grandes resuelves sin preocuparte .
Durante
la noche fría y solitaria meditas
y desahogas tus penas, tus angustias y condenas
y sin
quitarle el sueño a los demás desatas sus cadenas.
Ah!
Mujer tú que sufres en silencio
tu
lema cada día, “el miedo no debe ser problema”
y decir no cuando no quieres será por siempre
tu emblema.
Sabes
que con el pasar del tiempo te has ido
marchitando. . . . .
Pero…
¡qué importa si con el alba al cielo te irás volando!
¡Adelante
mujer no desmayes , tú que eres sincera ,
y que
pregonas el amor por donde quiera
¡Ay
mujer quién a ti no te quisiera!
Ana Imelda Paxtor Hernández
Autora
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